jueves, 26 de mayo de 2016

Senda Verde de Priañes

Salimos de Oviedo por la A-63. Tomamos la desviación a Trubia y en la rotonda antes de entrar, giramos, giramos a la derecha tomando la carretera a Avilés (AS-223) continuamos por ella hasta San Pedro de Nora.





Junto a la iglesia prerrománica de "San Pedro de Nora" aparcamos nuestro vehículo y comenzamos nuestra caminata.




Cruzamos el puente sobre el río Nora y volvemos por carretera hasta el panel indicativo de la ruta (aquí no hay aparcamiento)

Comenzamos a subir por una estrecha carretera. Contemplamos el embalse del Furacón y los restos de un antiguo puente.





Con las últimas casas termina la carretera y una empinada pista de hormigón, nos exige el primer esfuerzo.





Mientras subimos, abajo contemplamos la iglesia y la localidad de San Pedro de Nora.




La pista continúa serpenteando con fuerte pendiente mientras podemos contemplar el bonito paisaje.




Termina la subida y continuamos por pista de tierra hasta llegar a un cruce donde una señal nos indica a Priañes. La curiosidad nos hace tomar la pista asfaltada que sube. Solamente lleva al depósito (no merece la pena).











Retrrocedemos hasta la señal y comenzamos a descender por la carretera. Pronto encontramos este ramal a nuestra izquierda que nos baja hasta el río Nalón. ¡Queremos conocerlo!





Por una cómoda pista de tierra vamos disfrutando de bonitas vistas.










Llegamos a una fuerte bajada, ahora por pista hormigonada, que discurre entre los árboles de un bonito bosque y verdes paraderas.











Llegamos a un área de descanso a orillas del río Nalón. Aquí termina la pista y no queda más remedio que desandar el camino hasta el punto donde habíamos tomado el ramal.






Seguimos nuevamente la carretera y pronto entramos en el pueblo de Priañes.
Original casa
Horrea casi en ruinas



Recorremos sus callejuelas contemplando originales casas, hórreos....




Cruzamos el pueblo, llegamos a la carretera y encontramos a nuestra derecha la indicación a los meandros. Hacia ellos nos dirigimos.



Contemplada esta maravilla "meandros del Río Nora" y después de disfrutar de unas espectaculares vistas, volvemos nuevamente a la carretera.




Cruzamos el parque pasando la estatua de Arturo Fernández y llegamos a una fuente y lavadero. Aquí volvemos a encontrar el panel informativo de la ruta.




Tomamos esta pista que desciende entre árboles. Algunos comienzan a lucir sus primeras flores aunque este año la primavera se resiste.





Entramos en un bonito bosque de castaños y en él encontramos un área de recreo.




Continuamos nuestra ruta, pasamos este pequeño túnel y la senda discurre serena y tranquila por la margen derecha del río Nalón hasta la central hidroeléctrica de Priañes.





Llegamos a la explanada de la "Central Hidroeléctrica de Priañes". Nos sorprende un puente colgante sobre el río Nalón. Cruzamos el puente y encontramos una casería junto a este pequeño bosque con centenarios castaños.




Retrocedemos, volvemos a cruzar el puente, y frente a nosotros la Central. Una escalera nos sube a la carrtera, por ella llegamos a Priañes.




Desde Priañes volvemos por carretera al punto de partida, disfrutando de la compañía del río Nora y la vista de la iglesia de San Pedro de Nora con su esbelto campanario.






Es un agradable y sencillo paseo (ideal para hacer con niños). Hemos recorrido unos 10 Km disfrutando de espectaculares vistas de: los meandros, un bonito bosque de castaños y de ribera.





jueves, 28 de abril de 2016

Vuelta por los alrededores de Pereda - Grado

El día amenaza lluvia, pero nosotros estamos decididos a dar nuestro paseo habitual.
Cruzamos Grado y casi al final tomamos una desviación a la izquierda AS-311, pasamos la Espina y pronto tomamos una desviación a la derecha a Pered. Pasamos Agüeria y continuamos hasta Pereda.





Junto a la iglesia aparcamos nuestro vehículo y nos disponemos a dar un pequeño paseo por esta zona que no conocemos.


Subimos por carretera y en la primera casa encontramos un vecino, que muy amable contesta a nuestras preguntas. Le comentamos que intentamos llegar hasta Moutas (sabíamos que desde aquí subía un camino) pero él nos dice que estos días está muy embarrado y que tendremos que cruzar el reguero el Gato, que baja muy crecido, y no podremos.



Como lo que intentamos es dar un paseo y caminar algo, nos da otra alternativa que seguro nos gustará y siguiendo su consejo lo hacemos. Seguimos subiendo y pronto tomamos esta pista de tierra que sale a nuestra izquierda. ¡Tenemos suerte, aparece una pequeña rayada de sol!




Tenemos que cruzar algún regato, que corre presuroso a dejar sus aguas en el Reguero el Gato.




Mientras caminamos por una pista de tierra casi llana, abajo dejamos el pueblo y comenzamos a disfrutar de bonitas vistas.




Nos adentramos en un bosque, donde los árboles más tempranos comienzan a echar sus brotes poniendo fin al largo invierno.




Un nuevo regato cruza el camino. Comos nos habían informado, a partir de este punto el camino se vuelve un  fangal.




Retrocedemos a este cruce y tomamos la pista de la derecha.




Aún tenemos que sortear algo de fango, pero no es gran cosa.




En la ladera de enfrente observamos un pueblo, nos parece abandonado. Nos preguntamos, como se llamará y cómo se llegará a él.




Volviendo la vista atrás podemos distinguir un pueblo, nos preguntamos ¿Será Moutas? ¡No creo!





Llegamos a esta cabaña y seguimos subiendo





En el bosque al fondo de la finca un caballo nos observa y corre a galope para saludarnos.





Atrás dejamos algunas cabañas de piedra





Las vistas cambian y ahora lo que contemplamos abajo es la villa de Grado y todo su valle.





Al llegar a esta finca el camino finaliza.





Volvemos nuevamente hasta esta cabaña y tomamos la pista que baja.




Pasada una fuente abrevadero llegamos a la carretera. Decidimos continuar hasta el extremo de este alargado pueblo.





Encontramos un pueblo agrícola y ganadero. Pasamos estas casas y una tormenta llega para estropear nuestro paseo.




Cobijados en un cobertizo, esperamos a que pase el chaparrón. Pasado éste, tomamos esta callejuela que bordea el pueblo por la parte de abajo.





Pasamos ante algún hórreo bien conservado





 Pasada esta fuente, llegamos a la iglesia de donde habíamos partido.







Hemos disfrutado de un agradable paseo por el entorno natural de la aldea de Pereda asentada en una pqueña vaguada a media ladera de vertiente occidental de la cuenca del Río Cubia.